martes, 24 de diciembre de 2019

Diario tema 8: los métodos de enseñanza


Encontrar un método de enseñanza para un aprendizaje efectivo ha sido, desde la estandarización de la educación, una de las mayores preocupaciones de los docentes. A lo largo de la historia han surgido decenas de métodos de enseñanza. Muchos han evolucionado, adaptándose con el tiempo, mientras que otros se han quedado obsoletos, incapaces de ajustarse a las nuevas necesidades del alumnado. En el campo de las lenguas extranjeras, los métodos de enseñanza son muy diversos y numerosos, variando entre tácticas tan diversas como el más absoluto de los silencios por parte del docente, o el uso únicamente de la traducción como herramienta de aprendizaje. En esta entrada os voy a hablar de tres de los que fueron expuestos en clase.

El método comunicativo tiene como máxima de aprendizaje y objetivo principal la interacción en la lengua meta y la competencia comunicativa. Los métodos para alcanzar este objetivo son diversos, y entre ellos destacan las diferentes actividades que permiten al alumnado trabajar con la lengua, como pueden ser los roleplays, textos con preguntas de comprensión lectora, o actividades en pareja para practicar el habla. Cabe destacar, que este método tiene preferencia por el uso de materiales reales, pues estos permitirán un mayor acercamiento a la lengua meta. En el método comunicativo, el docente tiene un papel de guía; es un método puericentrista, en el que el alumnado es responsable de su propio aprendizaje y el docente actúa como facilitador en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este método, el alumnado interactúa entre sí y con el docente con el fin de que todos aprendan de todos y así alcanzar un aprendizaje significativo. En cuanto a las críticas, la más destacable es que aprender hablando no significa aprender la gramática de la lengua. Si bien es cierto que saber comunicarse es importante a la hora de aprender un idioma, igual de importante es la corrección con la que nos comunicamos. El método comunicativo da nociones de gramática, pero se centra más en la inducción y pretende que el alumnado aprenda la mayor parte a través del uso de la lengua, lo cual no puede garantizar buenos resultados.

Por otro lado, el método del silencio se asemeja al anterior en cuanto a que busca el uso y práctica de la lengua para un aprendizaje significativo. Sin embargo, a su vez, es bastante diferente. El método del silencio está orientado a la resolución de problemas por parte del alumnado, pues considera el aprendizaje como un proceso de crecimiento no solo académico, sino también personal. El docente tiene un papel bastante pasivo en este método, pues no debe pronunciar palabra durante las sesiones, dejando que el alumnado descubra, por sí mismo, cómo deben hacer las cosas. Para conseguir esto, el docente utiliza diversos materiales, como pueden ser los cuadros Fidel, para enseñar al alumnado cómo pronunciar el idioma; las regletas de colores Cuisenaire, para que puedan asociar palabras y estructuras en el idioma meta; o los cuadros de vocabulario, codificados con los mismos colores que los cuadros Fidel para no tener problemas a la hora de pronunciar. Este método, que en un principio parece muy innovador y pretende promover la autonomía del estudiantado, me parece abocado al fracaso: ¿cómo puede un o una estudiante aprender una lengua sin ningún tipo de input por parte del docente? Incluso los estudiantes de idiomas autodidactas buscan input y alguien o algo que les ayude a asegurarse de que lo que están haciendo está bien. Para poder aprender un idioma con eficacia el estudiantado necesita de un/a guía que los ayude en ese largo recorrido.


Finalmente, el aprendizaje basado en proyectos (ABP) es uno de los métodos educativos más recientes. En este método prima la autonomía del estudiantado; al igual que el método comunicativo, es puericentrista y el docente tiene el papel de ser guía y facilitador del aprendizaje. El método se caracteriza por tener un diseño abierto y flexible, pues es adaptable a casi cualquier tipo de aprendizaje y situación; además es interdisciplinar (pueden trabajarse varias asignaturas con un solo proyecto) y pretende tener cierto impacto social, es decir, a través de los proyectos el alumnado contribuye de alguna manera a la sociedad de su entorno más cercano. El ABP consiste en ofrecer un tema de investigación al alumnado para que ellos, en grupos reducidos y a partir de ese tema, desarrollen proyectos innovadores, diseñando todas las tareas, colaborando y cooperando para poder llevar el proyecto a cabo en el tiempo establecido. Estos proyectos pretenden que el alumnado conozca y trabaje sobre los contenidos del currículo de modo que tengan para ellos algún tipo de sentido y significado para sus viadas diarias. Es decir, pretende ser significativo y acabar con la noción de que “lo que aprendo en la escuela nunca lo voy a usar fuera de ella”; además, pretende también capacitarlos para enfrentarse a un futuro laboral inestable y cambiante. Por otro lado, este método no está libre de críticas. El ABP es un proyecto ambicioso que requiere de mucha capacidad de concentración y organización por parte del alumnado, lo que se traduce en una imposibilidad de hacer más de un proyecto al mismo tiempo, pues el alumnado se sentiría demasiado abrumado. Además, también me gustaría destacar que el ABP es un método tan complejo que incluso existen páginas web de diferentes autonomías explicando, no solo lo que es, sino también cómo implementarlo.


En resumidas cuentas, los métodos de aprendizaje son muchos y muy variados. En esta entrada os he hablado sobre solo tres de los expuestos en clase por nuestras compañeras. De entre estos tres métodos, si tuviera que escoger uno para mi futura docencia, me quedaría con el ABP. El ABP es un método muy complejo y difícil de llevar a cabo, pues requiere de muchos conocimientos y una excelente gestión del aula; sin embargo, creo que si consiguiéramos hacerlo, el éxito y el aprendizaje del alumnado podría ser mayor que con cualquiera de los otros dos.

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