sábado, 16 de noviembre de 2019

LOE vs. LOMCE


En los últimos años, la ley de educación ha cambiado casi con cada cambio de gobierno. Como resultado, tenemos actualmente dos leyes vigentes, la Ley Orgánica de Educación (LOE), propugnada por el PSOE en el año 2006, y la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), propugnada por el PP en el año 2013. La segunda pretende rellenar las “carencias” de la primera y, así, mejorarla. En esta entrada haremos un análisis comparativo de los pormenores de ambas leyes en materia de lenguas extranjeras, observando diferencias y similitudes, para así, desde mi experiencia, discernir hasta qué punto se han cumplido los objetivos de cada ley.


Si analizamos la visión de educación que tiene cada ley, nos damos cuenta de que presentan dos concepciones de educación completamente diferentes. En un primer vistazo puede parecer que ambas buscan una educación centrada en el estudiante, que lo prepare para la vida social y el pensamiento crítico. No obstante, a medida que avanzamos en la lectura de los preámbulos nos damos cuenta de que solo una de las dos leyes realmente sigue esta filosofía: la LOE busca crear ciudadanos sociales, culturizados y críticos, mientras que la LOMCE parece proponer es la creación de futuros empresarios y trabajadores que tendrán como misión levantar la economía del país.

El campo de las lenguas extranjeras, aparecen ya mencionado en los preámbulos de las leyes, sin embargo, la alusión y la forma en la que se trata es muy diferente.

Por una parte, la LOMCE hace referencia a las lenguas extranjeras, concibiendo la posibilidad de incluir en el currículo hasta tres diferentes. Los idiomas extranjeros se conciben como algo altamente prioritario en educación: en la sociedad globalizada en la que vivimos, todo ciudadano debería dominar al menos una lengua extranjera. El plurilingüismo se presenta, así, como algo fundamental para crear una Unión Europea unida y cohesionada. En un principio, y como estudiante de lenguas, me pareció muy loable tal interés por los idiomas, sobre todo porque en el preámbulo de la LOE casi ni se mencionan. No obstante, a medida que avancé con la lectura, me di cuenta de que esta inclinación a las lenguas seguía teniendo el mismo carácter económico y de empresa que predomina en todo el texto. La LOMCE plantea el conocimiento de idiomas como una ventaja competitiva para el alumnado: a mayor número de lenguas conocidas y dominadas, mayor posibilidad de alcanzar un mejor puesto de trabajo con su consecuente subida de salario.

Por otro lado, el preámbulo de la LOE hace una pequeña mención a las lenguas extranjeras, simplemente comentando que estas empezarán a estudiarse en el segundo ciclo de la educación infantil. Es decir, cualquier alumno o alumna que elija (o sus familias) estudiar esta etapa no obligatoria entrará en contacto con el idioma extranjero a los 3 años de edad. Así, parece lógico que los estudiantes empiecen a estudiar idiomas extranjeros a una edad temprana, puesto que está demostrado que los idiomas se asimilan más fácilmente cuanto más jóvenes seamos. A diferencia de la LOMCE, esta ley, en principio, no relaciona la enseñanza de lenguas con ningún tipo de motivo (económico, social, etc.), sino que simplemente las menciona como una asignatura más del currículum, como pueden ser las matemáticas, las ciencias o la propia lengua castellana.

Así, la LOE busca una educación centrada en el propio país y su cultura, pero siempre creando ciudadanos europeos. De esta manera, la LOE propone los idiomas como un medio de comunicación y conocer nuevas culturas. Por otro lado, la LOMCE tiene un tinte claramente económico, promoviendo una educación basada en un sistema de recompensas y beneficios. Este sistema no hace sino fomentar la competitividad entre el alumnado, preparándolos para poder defenderse en un futuro mercado laboral.

Fuera de la educación obligatoria, me gustaría destacar la falta de mención de las Escuelas Oficiales de Idiomas, sobre todo en la LOMCE. La Escuela Oficial de Idiomas tiene su propio currículo, al igual que las diferentes etapas de la educación obligatoria y post-obligatoria, y, de igual manera, este se basa también en las leyes de educación vigentes. Sin embargo, al contrario que con la educación obligatoria y post-obligatoria, a las que se dedica gran parte de la legislación, la LOE le dedica únicamente 4 artículos a esta enseñanza de idiomas, mientras que en la LOMCE solo aparecen mencionados los diferentes niveles en los que se organiza la enseñanza de idiomas. He querido destacar este pequeño detalle porque me parece importante que ya que estas leyes están hechas para regular la educación en España, deberían hacer mención y otorgar la misma importancia a todos los niveles educativos tanto obligatorios como post-obligatorios o enseñanzas de idiomas, artísticas, deportivas, etc.

En resumen, LOE y LOMCE son dos leyes que, en principio, deberían partir de una misma base, puesto que la segunda es una revisión de la primera. Sin embargo podemos observar diferencias bastante notables en aspectos diversos. Entre estos, cabe destacar el modo tan diferente de enfocar el sistema educativo, lo cual, a su vez, se traduce en un enfoque muy diferente en la enseñanza de idiomas.


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