lunes, 25 de noviembre de 2019

El MCER en mi experiencia educativa


El Marco Común Europeo de Referencia paralas lenguas (MCER), fue publicado en el año 2001 por el Consejo de Europa. Este documento divide las competencias lingüísticas en seis niveles (A1, A2, B1, B2, C1, C2), que pretenden ser una guía y referencia para la organización del aprendizaje y la homologación de títulos a nivel europeo. Junto con este Marco, se publicó también el Portfolio Europeo para las Lenguas (PEL), que consta de tres partes (pasaporte de lenguas, biografía lingüística y dossier) y cuya función no es otra que la de reflejar las aptitudes y capacidades lingüísticas del individuo. En esta entrada os voy a hablar de mi experiencia académica y personal con estos dos documentos.



Mi primera aproximación al Marco fue en 1º de la ESO, es decir, 5 años después de su publicación. Ese año nuestra tutora nos explicó qué era el MCER y cómo funcionaba, pero ninguno de nosotros prestó especial atención. La emoción de la ESO se sobrepuso a lo que quiera que fuese ese Marco Común. Dos años más tarde, en 3º de la ESO, nuestro profesor de francés volvió a explicarnos, con más detalle el MCER y sus posibles utilidades. Además, nos introdujo al Portfolio Europeo para las Lenguas, repartiendo un librito a cada alumno. Ese año trabajamos el Portfolio, describiendo nuestra experiencia con el francés, autoevaluándonos y recogiendo en el nuestros trabajos de aula, pues según nuestro profesor nos iba a ser muy útil en el futuro.

Durante este tiempo no entendía que utilidad me podría ofrecer el Marco o el Portfolio y, a día de hoy, sigo sin comprender la finalidad de este segundo. Mientras el Marco Común es ampliamente utilizado en toda Europa (y también fuera de ella), raro es encontrarse a alguien que conozca la existencia del Portfolio, y mucho menos alguien que lo haya utilizado. Nosotros, como ya he dicho, llegamos a trabajarlo en clase, pero una vez llegamos a la adultez, no encuentro el beneficio que nuestro profesor nos dijo que aportaría. Nadie quiere ver un portfolio que indique tu nivel autoevaluado, aunque presentes muestras de ello, hoy en día los niveles de idioma solo sirven si están acreditados con un título oficial.

Por otro lado, el MCER se presenta como un instrumento de medición de nivel de lengua. Para tener acreditado cierto nivel, tienes que cumplir con los requisitos explicitados en el Marco. La organización en niveles de las Escuelas Oficiales de Idiomas se basa en dicha explicitación. Siendo esto así, cabe esperar que al entrar en la EOI exista alguien que explique al alumnado qué es el Marco, cómo se divide y que cabe esperar del nivel en el que se matricula. Sin embargo, al llegar a la EOI simplemente te hacen un examen de nivel y te adjudican una clase. Muchos de los compañeros que me he encontrado como estudiante de la EOI no sabían que significaba tener un nivel A2, B1, etc. Solo conocían el orden de dichos niveles y que cuanto más alto el nivel, mayores tus conocimientos. Si lo que se pretende con estos documentos es crear conciencia lingüística y unos ciudadanos conocedores de su progreso en materia de idiomas, las instituciones públicas deberían empezar por explicar en qué basan su sistema de evaluación y asignación de nivel. Hoy en día, siguen siendo muchas las personas que desconocen lo que implica tener un nivel de lengua u otro.

Fuera de Europa, el año pasado tuve la oportunidad de viajar a Canadá. Allí trabajé como auxiliar de conversación en las escuelas bilingües español-inglés de Edmonton Public Schools (EPSB). Como ciudadana europea y conocedora del MCER, y siendo el español una lengua europea, al escribir esta entrada me dio curiosidad saber qué utilizaban allí para medir el nivel de lengua del alumnado. Al ponerme en contacto con uno de los responsables, me contó que hace unos 20 años EPSB y el Institute forInnovation in Second Language Education (IISLE) se movilizaron para llevar el Marco a Edmonton: crearon un pasaporte de lenguas para el profesorado, los formaron e informaron sobre las ventajas que el MCER aportaría al alumnado, les enseñaron como hacer un portfolio, etc. Al principio el MCER tuvo buena acogida, pero hoy en día los profesores se están alejando cada vez más del Marco Común; tanto es así que los profesionales de EPSB e ISSLE, junto con Edmonton Catholic Schools, están trabajando para reinstaurar el Marco en las escuelas bilingües.

Una vez dicho esto, me gustaría comentar que, desde mi punto de vista, el mayor fallo cometido por estas instituciones es el mismo que el que yo experimenté cuando estaba en el instituto: la falta de información. En una de las escuelas que trabajé había un grupo de alumnos preparándose para el examen de español del Instituto Cervantes. A la hora de ayudarlos en su preparación, sabían indicar de qué nivel se iban a examinar, pero no parecían conocer nada más allá de los exámenes de muestra. Su preparación consistía en hacer exámenes de muestra una y otra vez para así conocer todos los posibles temas, tanto de oral como de escrito. Si tanto la profesora como el alumnado conocieran un poquito más de cerca el Marco, podrían haber afrontado esta preparación de forma que no fuera tan repetitiva y representase un aprendizaje significativo para el alumnado. Al igual que en España con los exámenes de Cambridge, la falta de conocimiento de lo que se requiere en un cierto nivel de lengua solo lleva a la repetición de ciertas fórmulas que únicamente valdrán para aprobar un examen.

En conclusión, el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas y el Portfolio Europeo para las Lenguas son dos documentos que, en principio, deberían facilitar la medición de un nivel y el progreso de adquisición de las lenguas. Sin embargo, debido a la desinformación de muchos ciudadanos, no se utiliza todo el potencial de estos instrumentos. Aunque se intente modernizarlos, como puede ser la digitalización del Portfolio, el primer paso para su implantación en colegios, institutos y EOIs debe ser proveer una buena información a su público objetivo.



1 comentario:

Emma Alonso dijo...

Buenas Lucía!

Tu experiencia con el MCER es mucho más amplia e interesante de lo que he visto o me ha comentado gente cercana. Considero que dentro de la situación de desinformación (la cual comparto contigo), aun te explicaron conceptos a mayores que los niveles en los que se estructura el MCER, como es el Portfolio.

Mi primera toma de contacto con el MCER fue en 2º de la ESO, cuando mi profesora nativa de inglés del instituto me recomendó presentarme al nivel A1 de Cambridge. Sin embargo, hasta este año en el máster, ningún docente me habló del Marco en si, solo que existen una serie de niveles para acreditar tu dominio del idioma extranjero. Por no hablar de que iba dirigido únicamente a la lengua inglesa, dejando a alumnos sin el conocimiento de la acreditación de segundas lenguas tales como el francés y el alemán. Todo era Cambrige, Toelf o demás acreditaciones de la lengua franca. Me hubiese gustado que más profesores tuviesen en cuenta el Marco a la hora de orientar sus clases.

Por otra parte, concuerdo plenamente contigo en la orientación de los exámenes certificados: una mera repetición de modelos de exámenes, un modo artificial de aprender y ejecutar el idioma. ¿Es el mejor método para adquirir las destrezas que indica el MCER? En mi opinión, no.

Esperemos que en nuestras experiencias como docentes marquemos un antes y un después en cuanto a la consideración del MCER como orientación metodológica.