sábado, 30 de noviembre de 2019

Dossier tema 5: Actividades colaborativas


En las sesiones correspondientes al tema 5 realizamos cuatro actividades diferentes: dos Kahoot! (uno individual y otro en grupo), un documento colaborativo en Google Docs, y una presentación en Google Slides. En esta entrada haré un pequeño análisis de estas actividades.

Actividades 1 y 3: Kahoot! individual y en grupo
Para esta actividad el profesor nos pidió que utilizásemos nuestros teléfonos, ordenadores o tablets. En ellos pusimos el código proyectado en la pantalla para, posteriormente, poner nuestros apodos y empezar a jugar. El objetivo de este juego era sencillo: familiarizarnos con los grados de concreción curricular de la ESO y Bachillerato; y, en el segundo Kahoot!, los de la EOI. Este objetivo se alcanzó en cierto modo, pues sí nos familiarizamos con los organismos que intervienen en la concreción curricular, pero el aprendizaje obtenido fue mínimo. En cuanto a la modalidad, el Kahoot! en grupo resultó más fácil en tanto que ya teníamos algunos conocimientos del juego anterior y éramos cuatro personas por equipo, con lo que la aportación de todos los miembros ofrecía una mayor posibilidad de acertar la respuesta. En mi opinión, el Kahoot! es una herramienta perfecta como consolidación de conocimientos o como forma de asesoramiento inicial del conocimiento. Sin embargo, si se utiliza de esta segunda forma, debería seguirlo una explicación del tema que solvente las dudas que puedan quedarle al alumnado y aclare conceptos.



Actividades 2 y 4: documento colaborativo Google Docs y Slides
Al inicio de esta segunda actividad, el profesor nos dividió en grupos para, posteriormente, enviarnos un correo con el enlace al documento colaborativo y repartir las tareas. En nuestro grupo decidimos que cada una se encargaría de una parte y si encontrábamos información que correspondiera a nuestro tema la compartíamos en el documento para que todas pudiésemos acceder a ella. Una vez recaudada la información, abrimos un nuevo documento en Google Slides en el que, una vez más, todas pusimos nuestro granito de arena, cada una haciendo sus diapositivas correspondientes y ayudando a las demás cuando lo necesitasen. La cuarta actividad consistió en lo mismo, pero esta vez de manera individual y en una plataforma diferente. La mayor dificultad del primer documento, y el principal motivo por el que no utilizaría este tipo de actividad en una clase, es la gran cantidad de personas modificando el documento al mismo tiempo. 20 personas trabajando sobre un mismo documento puede resultar complicado, pues lo que hagan unos va a afectar a los demás y en ocasiones encontrarás que tu contenido se ha movido o simplemente ya no está. Por otro lado, al trabajar con diapositivas en la actividad 4, este tipo de interferencias no se dan. Cada participante tiene un espacio delimitado en el documento y nunca afectará al trabajo de los compañeros a no ser que se haga de manera específica y a propósito. Por estos motivo, pienso que el trabajo colaborativo de la actividad 2 debería hacerse con grupos reducidos, pues así existen menos posibilidades de molestar a los demás y se evitan las posibles tensiones.



En conclusión, las actividades propuestas por el profesor sirvieron para evaluar nuestros conocimientos previos, así como afianzarlos y ofrecer la oportunidad de experimentar el trabajo de investigación (aunque con la presión del tiempo). En mi opinión, trabajos como los documentos colaborativos ofrecen más desventajas que ventajas, sobre todo cuando el grupo de trabajo no lo forman los propios alumnos, sino que los hace el profesor. Aun así, en un futuro, probablemente utilize alguna de estas herramientas en clase, aunque puede que les otorgue una función diferente.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Las pruebas de certificación


Hoy en día, las pruebas de certificación de nivel de idioma son algo a lo que todos nos tenemos que enfrentar en algún momento. La mayoría de los puestos de trabajo demandan un cierto nivel en X idioma, y no existe mejor forma de acreditar dicho nivel que con una prueba de certificación, mejor si es una reconocida a nivel global. Si tomamos el caso del inglés, existen diversas pruebas de certificación: puedes acreditar tu nivel a través de las Escuelas Oficiales de Idiomas (aunque este título solo esté reconocido a nivel nacional), los exámenes de Cambridge, TOEFL, IELTS, etc. En esta entrada hablaré sobre las certificaciones de nivel a las que me he enfrentado, comparándolas, para intentar ofrecer información clara sobre cada una de ellas y mi sincera opinión acerca de dichos certificados.


Por una parte, el Certificate Advanced English (CAE) de Cambridge, que es al que yo me enfrenté y certifica un nivel C1, dura aproximadamente 4 horas. En este tiempo se ponen a prueba las 4 habilidades comunicativas básicas: reading (lectura), writing (escritura), listening (escucha) y speaking (habla). Me gustaría destacar que las diferentes partes del examen se hacen seguidas, prácticamente sin descanso, siendo el único descanso entre el listening y el speaking, ya que no hay tiempo para hacer el examen completo en una mañana, y ese descanso dependerá de a qué hora le toque a cada aspirante hacer el speaking. El examen es bastante exhaustivo y pide un conocimiento amplio del idioma para poder enfrentarse a él; sin embargo, a la hora de la verdad, no importa el conocimiento que se tenga del idioma, sino lo capaz que sea cada estudiante de demostrar lo mejor posible lo que sabe. En estos exámenes los nervios juegan muchas malas pasadas. Un o una estudiante que se maneja perfectamente en el idioma puede no obtener el certificado por su alto nivel de ansiedad, o bien porque algunos de los temas a desarrollar son tan complejos que muchos no sabríamos qué decir ni en nuestro propio idioma.

En cuanto al aspecto económico, en 2016 el precio por sentarte a hacer el CAE era de 196,00€. A este dinero hay que añadirle el precio del libro específico de la propia editorial de Cambridge, que, después de unas búsquedas en internet, encontré que oscila entre 30 y 60€. Además, habría que incluir también el precio de las clases particulares para preparar el examen, en caso de querer/necesitar ayuda. Aún sin las clases y cogiendo el libro más barato, el total del examen ascendería a 231€. Teniendo esto en cuenta, es comprensible la presión que muchos sienten a la hora de hacer el examen, puesto que ya no se trata solo de aprobar o no, sino de la gran inversión económica que supone.


Por otro lado, la Escuela Oficial de Idiomas es una entidad con una doble vertiente. Por una parte oferta cursos anuales de inglés adaptados a los niveles del MCER y, por otra, ofrece una certificación de idioma a aquellos que superen el examen al final de cada curso terminal. Estos exámenes, al igual que los de Cambridge, evalúan las 4 habilidades comunicativas básicas y duran cerca de 4 horas. Además, se tienen dado casos en los que una parte del grupo aula tiene que ir a la escuela un segundo día para hacer el examen de speaking. Al igual que el anterior, este examen pretende ser exhaustivo y hacer que el alumno muestre su dominio del idioma; sin embargo, esto no hace sino añadir presión y nervios a los aspirantes.

En el aspecto económico, la matrícula de las EOIs cuesta alrededor de 100€, con algunas rebajas o exenciones para ciertos colectivos sociales, y subiendo más o menos según la comunidad autónoma en la que nos matriculemos. En Galicia, por ejemplo, el precio fijado desde el año 2013 por el DECRETO 89/2013, do 13 de xuño, es de 127€ para una persona sin ningún tipo de exención. Si quisiéramos enfrentarnos a un examen de certificación por libre, entonces el precio variaría, al igual que el anterior entre CCAA, oscilando entre los 41,62€ de las Islas Canarias y los 94,18€ que tienen que pagar en la Comunidad Valenciana para enfrentarse al nivel C2.

 Teniendo todo esto en cuenta, es lógico que si quisiéramos certificar nuestro nivel de idioma, acudiésemos a la escuela oficial de idiomas, pues los precios son mucho más reducidos y, al estar ambos basados en el Marco Común de Referencia, se supone que van a certificar exactamente lo mismo. Sin embargo, muchas empresas, tanto nacionales como extranjeras, buscan, además del título, el prestigio de la entidad emisora. Cambridge es una entidad reconocida a nivel mundial, mientras que la Escuela Oficial de Idiomas solo se reconoce a nivel nacional.

Esta vez, me gustaría acabar esta entrada con una pregunta que aún no consigo responderme: sin contar el prestigio que puedan tener las entidades certificadoras, y teniendo en cuenta que ambas certificaciones se rigen por el MCER, ¿cómo es posible que la certificación obtenida a través de la EOI no se reconozca fuera del territorio nacional?


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Las competencias del MCER: Competencia plurilingüe y competencia pluricultural

El Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas divide, como ya he comentado en una entrada anterior, los idiomas en seis niveles diferentes, con sus correspondientes subniveles. Además de establecer lo que el aprendiz de lenguas tiene que saber para poder promocionar de nivel, el Marco establece una serie de competencias que también deben ser adquiridas. Estas competencias, recogidas en el capítulo 5 del MCER, son:
  • Conocimiento declarativo (saber)
  • Destrezas y habilidades (saber hacer)
  • La competencia “existencial” (saber ser)
  • La capacidad de aprender (saber aprender)
  • La competencia lingüística
  • La competencia sociolingüística
  • Las competencias pragmáticas

Las cuatro primeras competencias se alinean bastante bien con las competencias clave recogidas en la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero (artículo 2). Mientras que las tres últimas las encontramos mejor plasmadas en el currículo de las Escuelas Oficiales de Idiomas.

Podríamos pensar que estas son todas las competencias que recoge el Marco, pues son las que aparecen en el capítulo correspondiente a ellas. Sin embargo, si avanzamos con la lectura del documento nos damos cuenta de que existen una octava y novena competencia: la competencia plurilingüe y la competencia pluricultural. Llama la atención que estas dos competencias estén “separadas” de las otras, sin embargo la explicación es sencilla: mientras que las otras competencias debemos adquirirlas, estas dos las usamos casi sin darnos cuenta y no es raro encontrarnos profesores que nos regañen por hacerlo.


En esta entrada os voy a hablar de estas dos competencias y los beneficios que aporta apoyarse en ellas a la hora de aprender un nuevo idioma.



La competencia plurilingüe se basa en la premisa de que “los alumnos, generalmente, consiguen un mayor dominio en una lengua que en las demás”, es decir, nuestro nivel de lengua puede que nunca llegue a ser igual en todos los idiomas que conocemos. Así, puede que un aprendiz de lenguas sea perfectamente capaz de hablar y escribir en un idioma, pero que solo sepa hacer lo último en otro.

Esta competencia plurilingüe nos ayuda a “rellenar” las “carencias” que podemos tener en nuestro segundo o tercer idioma, apoyándonos en los que ya conocemos para intentar rellenar dichos huecos. Cuando los idiomas comparten una misma raíz, es más fácil encontrar las similitudes existentes y, por tanto, más nos ayudaran en nuestro aprendizaje del nuevo idioma. Sin embargo, en las aulas de idiomas, al menos desde mi experiencia, parece que recurrir a este plurilingüismo está penado. Nuestros docentes nos reñían cada vez que decíamos algo incorrecto o que no fuese del idioma que estábamos aprendiendo, bien fuese inglés o francés, puesto que inglés era inglés y no tenía nada que ver con cualquier otro idioma. Hoy en día sabemos que cada individuo aprende de una forma diferente y apoyarse en los idiomas que uno y conoce puede ser clave para la adquisición de uno nuevo.

Por otro lado, la competencia pluricultural hace referencia al nivel de conocimiento que un o una estudiante tiene de las culturas asociadas a los idiomas que conoce. Lengua y cultura van intrínsecamente relacionadas, en cuanto a que una lengua es un instrumento de transmisión de una cultura y la cultura, a su vez, afecta a la forma en la que nos expresamos. Una persona puede ser capaz de hablar perfectamente un idioma, pero si desconoce su cultura la comunicación con hablantes nativos puede resultar complicada, pues los mismos mensajes pueden tener diferentes intenciones.

Así, en las aulas de idiomas debería enseñarse no solo el lenguaje de por sí, sino también algo de la cultura asociada a dicho lenguaje, para evitar este tipo de situaciones. Si bien es cierto que esta es una práctica común en las aulas de inglés, también cabe destacar que la cultura que se enseña es casi exclusivamente la británica, olvidándonos de grandes potencias de habla inglesa como puede ser Estados Unidos. Por otro lado, también cabe destacar la casi absoluta falta de mención a la cultura francesa en las aulas de francés de los institutos, pues los profesores parecen dar mayor importancia a la gramática. Dicho esto, también me gustaría destacar que, al igual que pasa con la competencia plurilingüe, el o la estudiante de lenguas presentará un desequilibrio en el conocimiento de las culturas de los idiomas que conoce. Este desequilibrio irá cambiando según el aprendiz más viaje o conozca acerca del país o países de la lengua meta.


Para finalizar esta entrada, os dejo un vídeo que explica de forma bastante clara los conceptos de los que hemos hablado y sirve perfectamente como resumen y conclusión de lo aquí comentado.


lunes, 25 de noviembre de 2019

El MCER en mi experiencia educativa


El Marco Común Europeo de Referencia paralas lenguas (MCER), fue publicado en el año 2001 por el Consejo de Europa. Este documento divide las competencias lingüísticas en seis niveles (A1, A2, B1, B2, C1, C2), que pretenden ser una guía y referencia para la organización del aprendizaje y la homologación de títulos a nivel europeo. Junto con este Marco, se publicó también el Portfolio Europeo para las Lenguas (PEL), que consta de tres partes (pasaporte de lenguas, biografía lingüística y dossier) y cuya función no es otra que la de reflejar las aptitudes y capacidades lingüísticas del individuo. En esta entrada os voy a hablar de mi experiencia académica y personal con estos dos documentos.



Mi primera aproximación al Marco fue en 1º de la ESO, es decir, 5 años después de su publicación. Ese año nuestra tutora nos explicó qué era el MCER y cómo funcionaba, pero ninguno de nosotros prestó especial atención. La emoción de la ESO se sobrepuso a lo que quiera que fuese ese Marco Común. Dos años más tarde, en 3º de la ESO, nuestro profesor de francés volvió a explicarnos, con más detalle el MCER y sus posibles utilidades. Además, nos introdujo al Portfolio Europeo para las Lenguas, repartiendo un librito a cada alumno. Ese año trabajamos el Portfolio, describiendo nuestra experiencia con el francés, autoevaluándonos y recogiendo en el nuestros trabajos de aula, pues según nuestro profesor nos iba a ser muy útil en el futuro.

Durante este tiempo no entendía que utilidad me podría ofrecer el Marco o el Portfolio y, a día de hoy, sigo sin comprender la finalidad de este segundo. Mientras el Marco Común es ampliamente utilizado en toda Europa (y también fuera de ella), raro es encontrarse a alguien que conozca la existencia del Portfolio, y mucho menos alguien que lo haya utilizado. Nosotros, como ya he dicho, llegamos a trabajarlo en clase, pero una vez llegamos a la adultez, no encuentro el beneficio que nuestro profesor nos dijo que aportaría. Nadie quiere ver un portfolio que indique tu nivel autoevaluado, aunque presentes muestras de ello, hoy en día los niveles de idioma solo sirven si están acreditados con un título oficial.

Por otro lado, el MCER se presenta como un instrumento de medición de nivel de lengua. Para tener acreditado cierto nivel, tienes que cumplir con los requisitos explicitados en el Marco. La organización en niveles de las Escuelas Oficiales de Idiomas se basa en dicha explicitación. Siendo esto así, cabe esperar que al entrar en la EOI exista alguien que explique al alumnado qué es el Marco, cómo se divide y que cabe esperar del nivel en el que se matricula. Sin embargo, al llegar a la EOI simplemente te hacen un examen de nivel y te adjudican una clase. Muchos de los compañeros que me he encontrado como estudiante de la EOI no sabían que significaba tener un nivel A2, B1, etc. Solo conocían el orden de dichos niveles y que cuanto más alto el nivel, mayores tus conocimientos. Si lo que se pretende con estos documentos es crear conciencia lingüística y unos ciudadanos conocedores de su progreso en materia de idiomas, las instituciones públicas deberían empezar por explicar en qué basan su sistema de evaluación y asignación de nivel. Hoy en día, siguen siendo muchas las personas que desconocen lo que implica tener un nivel de lengua u otro.

Fuera de Europa, el año pasado tuve la oportunidad de viajar a Canadá. Allí trabajé como auxiliar de conversación en las escuelas bilingües español-inglés de Edmonton Public Schools (EPSB). Como ciudadana europea y conocedora del MCER, y siendo el español una lengua europea, al escribir esta entrada me dio curiosidad saber qué utilizaban allí para medir el nivel de lengua del alumnado. Al ponerme en contacto con uno de los responsables, me contó que hace unos 20 años EPSB y el Institute forInnovation in Second Language Education (IISLE) se movilizaron para llevar el Marco a Edmonton: crearon un pasaporte de lenguas para el profesorado, los formaron e informaron sobre las ventajas que el MCER aportaría al alumnado, les enseñaron como hacer un portfolio, etc. Al principio el MCER tuvo buena acogida, pero hoy en día los profesores se están alejando cada vez más del Marco Común; tanto es así que los profesionales de EPSB e ISSLE, junto con Edmonton Catholic Schools, están trabajando para reinstaurar el Marco en las escuelas bilingües.

Una vez dicho esto, me gustaría comentar que, desde mi punto de vista, el mayor fallo cometido por estas instituciones es el mismo que el que yo experimenté cuando estaba en el instituto: la falta de información. En una de las escuelas que trabajé había un grupo de alumnos preparándose para el examen de español del Instituto Cervantes. A la hora de ayudarlos en su preparación, sabían indicar de qué nivel se iban a examinar, pero no parecían conocer nada más allá de los exámenes de muestra. Su preparación consistía en hacer exámenes de muestra una y otra vez para así conocer todos los posibles temas, tanto de oral como de escrito. Si tanto la profesora como el alumnado conocieran un poquito más de cerca el Marco, podrían haber afrontado esta preparación de forma que no fuera tan repetitiva y representase un aprendizaje significativo para el alumnado. Al igual que en España con los exámenes de Cambridge, la falta de conocimiento de lo que se requiere en un cierto nivel de lengua solo lleva a la repetición de ciertas fórmulas que únicamente valdrán para aprobar un examen.

En conclusión, el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas y el Portfolio Europeo para las Lenguas son dos documentos que, en principio, deberían facilitar la medición de un nivel y el progreso de adquisición de las lenguas. Sin embargo, debido a la desinformación de muchos ciudadanos, no se utiliza todo el potencial de estos instrumentos. Aunque se intente modernizarlos, como puede ser la digitalización del Portfolio, el primer paso para su implantación en colegios, institutos y EOIs debe ser proveer una buena información a su público objetivo.



sábado, 16 de noviembre de 2019

LOE vs. LOMCE


En los últimos años, la ley de educación ha cambiado casi con cada cambio de gobierno. Como resultado, tenemos actualmente dos leyes vigentes, la Ley Orgánica de Educación (LOE), propugnada por el PSOE en el año 2006, y la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), propugnada por el PP en el año 2013. La segunda pretende rellenar las “carencias” de la primera y, así, mejorarla. En esta entrada haremos un análisis comparativo de los pormenores de ambas leyes en materia de lenguas extranjeras, observando diferencias y similitudes, para así, desde mi experiencia, discernir hasta qué punto se han cumplido los objetivos de cada ley.


Si analizamos la visión de educación que tiene cada ley, nos damos cuenta de que presentan dos concepciones de educación completamente diferentes. En un primer vistazo puede parecer que ambas buscan una educación centrada en el estudiante, que lo prepare para la vida social y el pensamiento crítico. No obstante, a medida que avanzamos en la lectura de los preámbulos nos damos cuenta de que solo una de las dos leyes realmente sigue esta filosofía: la LOE busca crear ciudadanos sociales, culturizados y críticos, mientras que la LOMCE parece proponer es la creación de futuros empresarios y trabajadores que tendrán como misión levantar la economía del país.

El campo de las lenguas extranjeras, aparecen ya mencionado en los preámbulos de las leyes, sin embargo, la alusión y la forma en la que se trata es muy diferente.

Por una parte, la LOMCE hace referencia a las lenguas extranjeras, concibiendo la posibilidad de incluir en el currículo hasta tres diferentes. Los idiomas extranjeros se conciben como algo altamente prioritario en educación: en la sociedad globalizada en la que vivimos, todo ciudadano debería dominar al menos una lengua extranjera. El plurilingüismo se presenta, así, como algo fundamental para crear una Unión Europea unida y cohesionada. En un principio, y como estudiante de lenguas, me pareció muy loable tal interés por los idiomas, sobre todo porque en el preámbulo de la LOE casi ni se mencionan. No obstante, a medida que avancé con la lectura, me di cuenta de que esta inclinación a las lenguas seguía teniendo el mismo carácter económico y de empresa que predomina en todo el texto. La LOMCE plantea el conocimiento de idiomas como una ventaja competitiva para el alumnado: a mayor número de lenguas conocidas y dominadas, mayor posibilidad de alcanzar un mejor puesto de trabajo con su consecuente subida de salario.

Por otro lado, el preámbulo de la LOE hace una pequeña mención a las lenguas extranjeras, simplemente comentando que estas empezarán a estudiarse en el segundo ciclo de la educación infantil. Es decir, cualquier alumno o alumna que elija (o sus familias) estudiar esta etapa no obligatoria entrará en contacto con el idioma extranjero a los 3 años de edad. Así, parece lógico que los estudiantes empiecen a estudiar idiomas extranjeros a una edad temprana, puesto que está demostrado que los idiomas se asimilan más fácilmente cuanto más jóvenes seamos. A diferencia de la LOMCE, esta ley, en principio, no relaciona la enseñanza de lenguas con ningún tipo de motivo (económico, social, etc.), sino que simplemente las menciona como una asignatura más del currículum, como pueden ser las matemáticas, las ciencias o la propia lengua castellana.

Así, la LOE busca una educación centrada en el propio país y su cultura, pero siempre creando ciudadanos europeos. De esta manera, la LOE propone los idiomas como un medio de comunicación y conocer nuevas culturas. Por otro lado, la LOMCE tiene un tinte claramente económico, promoviendo una educación basada en un sistema de recompensas y beneficios. Este sistema no hace sino fomentar la competitividad entre el alumnado, preparándolos para poder defenderse en un futuro mercado laboral.

Fuera de la educación obligatoria, me gustaría destacar la falta de mención de las Escuelas Oficiales de Idiomas, sobre todo en la LOMCE. La Escuela Oficial de Idiomas tiene su propio currículo, al igual que las diferentes etapas de la educación obligatoria y post-obligatoria, y, de igual manera, este se basa también en las leyes de educación vigentes. Sin embargo, al contrario que con la educación obligatoria y post-obligatoria, a las que se dedica gran parte de la legislación, la LOE le dedica únicamente 4 artículos a esta enseñanza de idiomas, mientras que en la LOMCE solo aparecen mencionados los diferentes niveles en los que se organiza la enseñanza de idiomas. He querido destacar este pequeño detalle porque me parece importante que ya que estas leyes están hechas para regular la educación en España, deberían hacer mención y otorgar la misma importancia a todos los niveles educativos tanto obligatorios como post-obligatorios o enseñanzas de idiomas, artísticas, deportivas, etc.

En resumen, LOE y LOMCE son dos leyes que, en principio, deberían partir de una misma base, puesto que la segunda es una revisión de la primera. Sin embargo podemos observar diferencias bastante notables en aspectos diversos. Entre estos, cabe destacar el modo tan diferente de enfocar el sistema educativo, lo cual, a su vez, se traduce en un enfoque muy diferente en la enseñanza de idiomas.


martes, 12 de noviembre de 2019

Let's Play Murder!

The next lesson we're going to solve a mystery. Please read this before next class so you know the context :)


lunes, 11 de noviembre de 2019

Plan de acción

¡Hola!

En esta entrada os presento mi plan de acción de cara a conseguir terminar el proyecto final a tiempo.

 



Fill in the gaps

For the first 15 minutes of this lesson, we'll be putting into practice the vocabulary we just learnt.


Find the meaning

Once you've completed the previous activity, please do this one and make sure to take notes on the vocabulary, we'll be using it on the next lesson!


Weather you like it

Good morning class!

Please do this activity before the next class, so you know the vocabulary beforehand :)


Presentación 3, 2, 1